28 de enero

La soledad habitada

"Jesús se retiró a un lugar desierto para orar."

— Marcos 1:35

Señor,

En el tumulto permanente de mi vida social, de los mensajes, de las solicitudes, a veces necesito soledad. No la soledad sufrida que aísla, sino la soledad elegida que restaura.

Enséñame a concederme estos momentos de retiro, sin culpa. Esos tiempos en que me encuentro a solas conmigo mismo, contigo, con el silencio. Esas respiraciones necesarias que me permiten centrarme de nuevo.

En la soledad, que pueda escuchar mi voz interior a menudo cubierta por el ruido. Que encuentre esa paz profunda que viene cuando uno deja de huir y simplemente está presente a sí mismo y a Ti.

Amén.

Reflexión

La soledad elegida no es aislamiento. Es una cita contigo mismo y con Dios. ¿Cuándo puedes concederte ese tiempo?

Por los que tienen miedo de la soledad y los que la sufren dolorosamente.