30 de enero

El desprendimiento

"No os hagáis tesoros en la tierra."

— Mateo 6:19

Señor,

Me apego tan fácilmente a las cosas, a las personas, a las situaciones. Quiero guardar, poseer, controlar. Y cuando pierdo, cuando las cosas cambian, sufro por este apego.

Enséñame el desprendimiento sabio. No la indiferencia fría, sino esa libertad del corazón que sabe apreciar sin aferrarse, amar sin poseer, disfrutar de los bienes de este mundo sin convertirse en su esclavo.

Que pueda sostener las cosas con mano ligera, listo para dejar partir lo que deba partir, para acoger el cambio sin oponerme a él. Que mi corazón encuentre su ancla no en lo que pasa, sino en lo que permanece: Tu amor eterno.

Amén.

Reflexión

¿A qué estás demasiado apegado? ¿Esa posesión, esa relación, esa imagen de ti mismo? El desprendimiento no es rechazo, es libertad interior.

Por los que sufren de sus apegos y les cuesta soltar.