4 de enero
La paciencia
"No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo."
— Juan 14:27
Dios de paciencia y de paz,
En un mundo que siempre va demasiado rápido, donde todo debe ser inmediato, vengo a pedirte el don de la paciencia. Paciencia conmigo mismo, con mis límites y mis lentitudes. Paciencia con los demás, que no piensan ni actúan como yo. Paciencia con la vida, que sigue su ritmo y no el mío.
Ayúdame a aceptar que todo tiene su tiempo: un tiempo para sembrar y un tiempo para cosechar, un tiempo para aprender y un tiempo para comprender. Guárdame de la precipitación que genera errores, de la impaciencia que hiere las relaciones.
Enséñame a ver cada retraso, cada espera, no como una imposición, sino como una invitación a respirar, a contemplar, a crecer.
Amén.
En un mundo que siempre va demasiado rápido, donde todo debe ser inmediato, vengo a pedirte el don de la paciencia. Paciencia conmigo mismo, con mis límites y mis lentitudes. Paciencia con los demás, que no piensan ni actúan como yo. Paciencia con la vida, que sigue su ritmo y no el mío.
Ayúdame a aceptar que todo tiene su tiempo: un tiempo para sembrar y un tiempo para cosechar, un tiempo para aprender y un tiempo para comprender. Guárdame de la precipitación que genera errores, de la impaciencia que hiere las relaciones.
Enséñame a ver cada retraso, cada espera, no como una imposición, sino como una invitación a respirar, a contemplar, a crecer.
Amén.
Reflexión
La paciencia no es inacción, es una fuerza tranquila. Hoy, ¿en qué situación podrías elegir ir más despacio en lugar de precipitarte?
Por todos los que atraviesan un período de espera difícil.